La mariposa monarca migratoria (Danaus plexippus plexippus) es conocida por su espectacular viaje anual de más de 4.000 kilómetros desde Estados Unidos y Canadá a los criaderos de México, un impresionante periplo que ha hecho famosa a la especie. Como todos los insectos, el lepidóptero afronta múltiples peligros debido a la actividad humana, hasta tal punto que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) acaba de incorporarlo a su Lista Roja de Especies Amenazadas en la categoría de en peligro (solo hay otra por encima: en peligro crítico).

La actualización del exhaustivo listado advierte también de que todas las especies de esturiones supervivientes del hemisferio norte, también migratorias, están en peligro de extinción debido a las presas y la caza furtiva. La buena noticia la protagoniza el tigre (Panthera tigris), del que se han encontrado más ejemplares de los que se pensaba que había en el mundo. Con esta revisión, la Lista Roja incluye 147.517 especies, de las cuales 41.459 están en peligro de extinción.

La población de mariposa monarca migratoria se ha reducido entre un 22% y un 72% durante la última década, advierte la UICN. Detrás del declive se encuentra la tala, tanto legal como ilegal, que se produce para conseguir espacio para la agricultura y el desarrollo urbano, y que conduce a la deforestación y a la destrucción de áreas de invernada de las mariposas. A ello se suman, los pesticidas y herbicidas, verdaderos venenos para todo tipo de insectos, y las sequías, que aumentan el riesgo de incendios y limitan el crecimiento del algodoncillo, la planta de la que se alimentan las larvas de la mariposa monarca. Además, los lepidópteros emprenden antes la migración empujados por el aumento de temperatura debido al calentamiento global, cuando el algodoncillo todavía no está disponible.Existen dos rutas de migración y “es la población occidental está en mayor riesgo de extinción”, con una disminución estimada del 99,9%, se pasó de 10 millones a 1.914 mariposas entre 1980 y 2021. La población oriental de mayor extensión tampoco se libró de la criba y experimentó una reducción del 84 % entre 1996 y 2014. Aun así, hay margen de esperanza, porque en el censo elaborado por las autoridades mexicanas y el World Wildlife Fund (WWF) de la última temporada de hibernación, entre finales de 2021 y principios de este año, las monarcas ocuparon 2,84 hectáreas de bosque en México, un 35% más que la temporada anterior.

La evaluación de la UICN ha constatado que no se ha conseguido parar el declive de los esturiones: el 100% de las 26 especies de esturión que existen en el mundo está en peligro de extinción, frente al 85% en 2009. El esturión del Yangtsé (Acipenser dabryanus) ha pasado de estado crítico a en peligro de extinción y otras 17 especies pasan a estar en peligro crítico, tres están en peligro y cinco son vulnerables. También se ha confirmado la extinción del pez espátula chino (Psephurus gladius). El esturión se enfrenta a la caza furtiva, por lo que es “fundamental una aplicación más estricta de la venta ilegal de carne de esturión y caviar”, dice la UICN. Los embalses y las presas suponen un freno para su reproducción, y el calentamiento del agua de los ríos por el cambio climático también les afecta. Se pueden tomar medidas, que son clave para la conservación de la especie, advierte la UICN: restaurar los cauces y construir pasos de peces que funcionen, además de repoblar.

Información redactada por: Esther Sánchez para El País

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